lunes, 8 de noviembre de 2010

Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.

Samuel Johnson.

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Bajo la sombra de la noche espero,
bajo la lluvia decadente espero,
bajo la esperanza de volverte a ver.
Indulgencia eterna espero
temiendo el feroz fracaso.
Hoy es un día menos,
que se tiñe de otro día más,
mañana será otro día menos,
otro menos de una inmensidad.
Paciente, incansable hago frente,
duraré lo que el cuerpo aguante,
y cuando el cuerpo caiga,
el alma incombustible seguirá.
Tú llevas como estandarte una cruz,
la llevas con nostalgia y resignación,
yo llevo cinco cuerdas de melodías
que el alma tejía de reflexión,
he de confesar que abrazado a ellas
las beso y cierro los ojos...
y a veces una lagrima escapa
y corre queriéndose fugar
de esta realidad tan dura
para refugiarse en tu sonrisa.
¿Quién separo noche y día?
¿Quién los quiso separar?
¿Cuándo los volverá a unir?